De la cobardía a las armas, la transición de Don Iván Cepeda Castro

Aparentemente aplacible, se mostró Iván Cepeda, por medio de sus redes sociales ante aquella ocasión, en el 2014, en la que el abogado Jaime Restrepo lo invitó a una confrontación con tintes ideológicos , por haber sido objeto de calumnias por parte del senador del Polo Democrático, que lo acusaba de estar relacionado con paramilitares, más específicamente con alias “Samuel”, importante cabecilla de esa guerrilla en el Magdalena Medio.

Como era apenas lo más natural, la reacción de Restrepo no se hizo esperar y motivado por el calibre de la acusación decidió recurrir al llamamiento público para que Cepeda Castro respondiera por su grave recriminación. Restrepo increpó al líder de izquierda a que sustentara con argumentos y pruebas valederas la osadía de su deliberado actuar.

La expresión “armas” podría entenderse entre un par de acepciones como una alegoría a una herramienta que no necesariamente desemboca en un postura belicosa o beligerante. Se pensó como “COBARDE” la posición de Cepeda al inferir que era, obligatoriamente una invitación a actuar de manera violenta. El debate con argumentos, representa a veces el mejor recurso para esclarecer circunstancias o despejar cuestionamientos.

Sin embargo, hoy por hoy no nos extrañamos de la respuesta de Iván Cepeda : “Jamás he usado un arma. Me aterroriza la idea de hacerle daño a alguien. Nunca he empleado la violencia y no la voy a emplear. Se quedará esperando”. El arma que ahora porta, al parecer como mucho orgullo y devoción es la de ser vocero, líder, representante, militante del grupo subversivo más sanguinario y perverso que ha mantenido “cautivo” a las libertades de buena parte de los colombianos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Era solo cuestión de tiempo para que el verdadero espíritu revolucionario emergiera de un personaje que pretendía mostrarse como actor en defensa de los intereses de las víctimas del conflicto, cuando su verdadero propósito fue siempre el de defender y promulgar los postulados ideológicos de una doctrina izquierdista que procura implantar la semilla del terror, la miseria y la incertidumbre en Colombia, respaldando la visión que manifiesta el cambio de un país a base de fusiles y metralletas, la verdadera causa de armas, que él mismo representa.

De la cobardía que expresó en su momento ante la invitación del abogado Restrepo ya no queda ni su estela, porque ha decidido mostrarse abiertamente como el caudillo político de perpetradores de crímenes de lesa humanidad, que ahora con la reaparición de “La Segunda Marquetalia” se alistan para imponer, usando las armas que el mismo negó que utilizaría, la consecución de sus propósitos oscuros que amenazan con poner el riesgo, el histórico sistema democrático colombiano.

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