Quintero movió sus fichas y Pablo Felipe Robledo es nuevo miembro de la junta directiva de EPM

A través de su cuenta de twitter, el alcalde de Medellín, Daniel Quintero anunció a los colombianos la designación de un nuevo miembro del Comité Directivo de Empresas Públicas de Medellín, Pablo Felipe Robledo. El nombramiento se da en medio de la zozobra que embarga a la ciudadanía por las recientes decisiones del mandatario que han puesto en jaque la seguridad financiera de la compañía.

Pablo Felipe Robledo quien hasta hace un tiempo ostentaba el cargo de Superintendente de Industria y Comercio, ha sido objeto de varios señalamientos que lo dejan muy mal parado. Mucho se ha hablado de su particular nivel de espectacularidad con la cual potenciaba y magnificaba las múltiples diligencias judiciales que dirigía, a partir de su arrogante y soberbia personalidad.

Desde la dirección de la entidad encargada de velar y defender los derechos de los consumidores colombianos, se adelantaron operativos que no dieron muestra o reflejaron la razón natural de representación de dicha compañía, pues venían cargadas de excesos, y sus representantes por mandato expreso de su superior, se extralimitaban en sus funciones, violentando derechos fundamentales, que deberían tener prelación, incluso por encima de los derechos comerciales y/o económicos.

Para ejemplificar lo anterior, abordaremos el caso de Tecnoglass, una empresa exportadora de ventanas en Barranquilla, la cual fue blanco de la egolatría y excesiva muestra de poder de Robledo del Castillo. La compañía había sido señalada por la SIC de hacer reventa de boletas para las eliminatorias del mundial de fútbol de Rusia en 2018. El show mediático realizado por el superintendente Robledo para dar a conocer a la opinión pública la noticia fue un hecho sin precedentes. A pesar de no haber nombrado la empresa investigada, tiempo después, “misteriosamente” se filtraron muchas de las pruebas recaudadas y un portal económico fue el encargado de divulgarlas.

Tecnoglass, entidad que para su momento facturaba casi medio millón de dólares anuales registró pérdidas en sus finanzas pues la imagen empresarial se vio afectada radicalmente y recuperarse de un golpe reputacional de esa magnitud, es a todas luces, bastante complicado. La movida arbitraria y atrevida del Robledo del Castillo fue la razón para que se presentaran cualquier cantidad de denuncias, las cuales lo mantienen aún en la mira de la Procuraduría y que lo podría llegar a enfrentarse desde una inhabilidad hasta una sanción penal.

Pero quizás lo que llama más la atención en este momento, es el nuevo nombramiento de Robledo, por parte de Daniel Quintero, como parte de la junta directiva de Empresas Públicas de Medellín, EPM. Ha pasado más de una semana y aún no se conocen en su totalidad quienes serán los encargados de dirigir las riendas de la empresa más importante de la capital antioqueña. La inesperada designación por parte de Daniel Quintero, genera un sinnúmero de suspicacias, pero las respuestas apuntarían directamente al pago de “favores políticos” que tendría que pagar el gobernante por haber alcanzado el primer cargo más importante de esa administración, aspiración que había sido apoyada INCONDICIONALMENTE por Pablo Felipe Robledo. Por conocimiento de causa sabemos que en Colombia las campañas políticas no funcionan sino son “aceitadas” correctamente y ha llegado el momento para la recibir la retribución por la inversión.

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