Mejor agárrenla, que se va

El 14 de diciembre de 2010, el gran jurado de la corte del distrito de Columbia avaló una orden de detención en contra de la ciudadana holandesa Tanja Nijmeijer, a quien le fueron impuestos siete cargos por terrorismo y porte ilegal de armas.

De acuerdo con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la terrorista Nijmeijer, conocida con el alias de Alexandra Nariño o La holandesa “debe responder por cargos de secuestro, por portar armas con el propósito de cometer un crimen de violencia y proveer apoyo material a una organización designada como grupo terrorista internacional”.

La investigación en contra de La holandesa se debe a su participación en el secuestro de 4 ciudadanos norteamericanos: Marc Gonsalves, Keith Stansell, Thomas Janis y Thomas Howes, el 13 de febrero de 2003. Janis fue fusilado por las Farc, minutos después de su secuestro.

Luego de que se emitiera la orden de arresto en contra de Nijmeijer, el Departamento de Estado, a través del denominado programa de recompensas para impartir justicia, fijó una recompensa de hasta $5 millones de dólares por información que conduzca a la captura de todos los participantes en el secuestro de Gonsalves, Stansell y Howes y en el brutal asesinato de Janis.

La norma, así mismo, establece que esa visa puede ser cancelada cuando el beneficiario incumpla sus obligaciones que se derivan del denominado Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición.

Ha trascendido que la terrorista Nijmeijer ha renunciado al supuesto partido de las Farc. Ese anuncio es la antesala del retorno de esa peligrosa criminal a la clandestinidad junto a los narcotraficantes alias Iván Márquez, Jesús Sántrich y El paisa.

Ahora se pone de manifiesto la posibilidad de que Nijmeijer desaparezca o regrese a su país. Para evitar que la delincuente retorne a las actividades terroristas, urge que el gobierno colombiano se adelante a los hechos, proceda a la cancelación inmediata de la visa que le fue otorgada por el régimen de Santos y ordene su captura con fines de extradición.

Estamos ante un hecho inminente. Sería demoledor para el gobierno Duque que alias La holandesa, con bombos y platillos, regrese a la clandestinidad para retomar sus actividades criminales. Colombia no soporta más burlas de los terroristas y es hora de que el gobierno envíe un mensaje contundente. Que nadie se llame a engaños: la cacareada renuncia de Nijmeijer a las Farc es el preámbulo de su reintegración al narcoterrorismo.

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