Asumió el cargo de secretario de prensa de la Presidencia de la República, como un puesto más para su hoja de vida, cuando aquella función requiere de una persona 100% comprometida con el discurso y con las ejecutorias del gobierno del que fungirá como portavoz y, por supuesto, estratega central de sus comunicaciones.

Desde el mismo instante en que el presidente Iván Duque anunció la designación de Álvaro García, se encendieron todas las alarmas. Él, que es muy cercano al periodista Daniel Coronell, durante el oscuro gobierno anterior protagonizó episodios de persecución y censura contra importantes uribistas. Aquello, sentó un pésimo precedente y encendió todas las alarmas.

Pero lo cierto es que García, al decir popular, no dio pie con bola. La responsabilidad que le fue encomendada desbordó sus capacidades profesionales. El resultado de su estrepitoso fracaso, salta a la vista de todos: buena parte, si no la totalidad, de la baja popularidad del presidente Iván Duque, se debe a la errada estrategia de comunicaciones implementada por García.

Todos los altos funcionarios de un gobierno deben estar sintonizados con la agenda política trazada por el jefe de Estado y de aquella premisa no puede, en ningún caso, excluirse al jefe de las comunicaciones de la Presidencia de la República.

El prestigioso periodista Hassan Nassar, es un hombre con talante, posiciones firmes y convicciones arraigadas. Ha ejercido con decoro y entereza su profesión. En tiempos en que la mermelada de Santos inundaba las redacciones, cabinas de radio y estudios de televisión, Nassar adoptó una actitud de verticalidad y no mimetizó su desacuerdo con el gobierno más corrupto de la historia reciente.

Aquello se tradujo en una brutal e inaceptable persecución y censura. El canal Cablenoticias, del cuestionado periodista venezolano Alberto Federico Ravell -que ahora se encarga de hacer las emisiones de Noticias Uno– de manera insólita censuró el programa de opinión dirigido y presentado por Nassar. Sin mencionar el ataque masivo a raíz de una fake news de este medio militante que insinuó que no tenía un título profesional.

El ya posesionado nuevo jefe de comunicaciones, es un hombre que tiene claridad sobre la agenda del presidente Iván Duque. Ha defendido a su gobierno y ha enfrentado, con argumentos y razones totalmente legítimas a los contradictores del mismo.

Su designación, en reemplazo del errático Álvaro García, es una decisión inteligente y acertada del presidente de la República.

Que nadie se llame a engaños: Hassan Nassar es la persona indicada para asumir la conducción de las comunicaciones del gobierno en estos momentos en los que la ensoberbecida oposición, liderada por el exterrorista Gustavo Petro, se ha encargado de incendiar al país y de inundarlo con noticias falsas y señalamientos temerarios.

El gobierno estaba en mora de pasar, en el buen sentido de la palabra, a la ofensiva en materia de comunicaciones y esta nominación es un paso en el sentido correcto.