El interés detras de las condenas injustificadas al Gral. Zapateiro

El nombramiento del General Eduardo Enrique Zapateiro, como nuevo comandante del Ejército Nacional de Colombia, ha intentado ser manchado, sin éxito alguno, por las declaraciones irresponsables de medios de comunicación que utilizan las manifestaciones de dolor de la familia de Jaime Enrique Quintero Cano, quien fue víctima de desaparición forzosa hace 24 años, condenando con afirmaciones sugestivas y malintencionadas el accionar del nuevo Comandante del Ejército.

Artículos que aseguran que el Alto Oficial “estuvo implicado en la desaparición forzada de Jaime Enrique Quintero Cano, padre del futbolista antioqueño” publicado en El Tiempo, atentan contra el buen nombre y la honra de personas que han sido absueltas por entidades judiciales al como lo manifiesta el Comunicado de Prensa del Ejército Nacional, del día 29 de diciembre: Tanto el Tribunal Administrativo de Antioquia, Sala Segunda de descongestión de Medellín, como la Procuraduría Delegada para la Defensa de los Derechos Humanos, en decisiones judiciales debidamente ejecutoriadas, concluyen que por la desaparición de Jaime Enrique Quintero Cano no existe prueba de responsabilidad contra el capitán comandante de Compañía de Instrucción Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, hoy mayor general designado como comandante del Ejército, así como en contra de ningún integrante del Ejército Nacional.

La ligereza con la que se emiten acusaciones, aún en contra de decisiones judiciales absolutorias de cualquier responsabilidad, no debería ser permitida bajo ningún concepto. Por el contrario, lo que sí debería condenarse por parte de la opinión pública es la rresponsabilidad con la que algunas personas se refieren a miembros de la Institución. Trinos como el realizado por el Senador Iván Cepeda Castro el día 28 de diciembre en el que asegura que tanto el Comandante saliente como el entrante tienen acusaciones por estar involucrados en crímenes de lesa humanidad no solo buscan desinformar sino que atentan directamente contra el derecho al buen nombre, al debido proceso y a la presunción de inocencia.

Ahora bien, si ya procedió investigación para aclarar que no existió responsabilidad alguna por parte del General Zapateiro en el hecho del que fue víctima el señor Jaime Enrique Quintero Cano, desaparecido durante las criminales y mal llamadas pescas milagrosas realizadas por las FARC, ¿por qué algunos sectores de la sociedad insisten en condenarlo? Los hechos noticiosos de los últimos meses parecen tener una línea clara: Seguir una estrategia de desprestigio en contra de las Fuerzas Armadas del país y ocultar los nombres de los verdaderos responsables de los atroces crímenes cometidos en medio del conflicto armado.

Es preciso esclarecer los hechos y responsables que protagonizaron situaciones tan lamentables como la sufrida por la familia Quintero, pero esto no debe hacerse incitando acusaciones con palabras desmedidas y sin fundamentos. De allí, que sean necesarias declaraciones como las realizadas por el señor Presidente Iván Duque quien, rehusándose a convertir su charla con Juan Fernando Quintero (hijo de Jaime Enrique Quintero) en un diálogo político, aseguró que tanto la Institucionalidad del Gobierno como el Ejército buscarán esclarecer esos hechos. En definitiva, el dolor de las víctimas no debería servir al propósito de ningún sector de la sociedad, de intereses políticos, y mucho menos ser la bandera de unos pocos para condenar injustificadamente y sin pruebas.

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