Sin Esmad: al amparo de los violentos.

Por: David Santos.

Con argumentos pacifistas y defensores del legítimo derecho a la protesta social, múltiples sectores estudiantiles movilizados en el marco del Paro Nacional del 21 de noviembre que toma lugar por estos días en Colombia, piden el desmonte definitivo del Escuadrón Móvil Antidisturbios, más conocidos por sus siglas como Esmad. Se valen de argumentos contingentes para señalar la inconveniencia de un cuerpo policial especializado que según ellos intenta reprimir las manifestaciones de inconformismo social que se expresan con toda clase de recursos: violentos, creativos, pacíficos, delincuenciales, artísticos.

Muchos de quienes claman una Colombia sin Esmad, no calculan las dimensiones de sus exigencias y son presos de una suerte de fervor populista que responde ante los errores humanos ─inconvenientes no planeados como el reciente ataque al jóven Dylan Cruz que terminó con su muerte o la pérdida del ojo izquierdo del estudiante de música en Popayán Esteban Mosquera─de algunos de sus miembros y tacha de inconveniente la totalidad de la función legal y constitucional del cuerpo policial. La gran mayoría de quienes claman la eliminación están motivados por consignas ideológicas que no se detienen a analizar la posición de centro del presidente Iván Duque, comandante supremo de las fuerzas armadas y encargado de imprimir las directrices para la actuación del escuadrón.

Motivados por las gestiones para la supresión del cuerpo policial que encaran la bancada de la FARC, los estudiantes parecieran ignorar lo respetuoso que es el presidente y su equipo de gobierno de la protesta social. Tanto Duque como la titular del Ministerio del Interior Nancy Patricia Gutiérrez se han pronunciado a favor del respeto del derecho a la movilización a la protesta pese a que no comparten muchos de los argumentos que mueven a los grupos movilizados. Incluso la presidenta Marta Lucía Ramírez respetuoso del derecho constitucional, no escatima en advertir que “el paro es totalmente innecesario” no porque la gente no pueda contar con razones para marchar, sino por la actitud de apertura del gobierno para dialogar y transformar el rumbo de los asuntos.

El esmad tiene el encargo legal de controlar “disturbios, multitudes bloqueos…con la eventual materialización de hechos terroristas y delincuenciales para restablecer el ejercicio de los derechos y libertades públicas” Es decir el Esmad incluso está encargado de proteger la vida de quienes ejercen su derecho a la protesta, y salvaguardarla de eventuales desmanes violentos que las fuerzas del casos pudiesen operar. Es un contrasentido de la mayor envergadura que los estudiantes movidos por errores puntuales y alentados por consignas ideológicas con intenciones que quisieran beneficiarse de su desmonte, intenten hacer política con una institución que preserva sus vidas de los acechos terroristas.

Reprimir a las fuerzas de la violencia que se proponen violar los derechos de los demás ciudadanos es la función principal del Esmad. El entrenamiento del Esmad en Colombia está enfocado en ejercer la menor fuerza posible y seguir los  derechos humanos. Que haya errores humanos de algunos agentes no es argumento válido para irse en contra de una institución que vela por la vida de los ciudadanos.

 

 

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