Penetrando las mentes del pueblo

 

Al presidente Duque.

Por: Esteban Trujillo García.

Las recientes manifestaciones de descontento político con ocasión del Paro Nacional dejaron ver la creatividad de los marchantes para protestar. En uno de los puntos de concentración en Bogotá en el parque de los hippies se desplegaron una gran cantidad de estrategias político culturales para mostrar rechazo a todo cuanto pueda oler a estamento. Arengas con entonaciones rítmicas, carteles satíricos contra el presidente Uribe, bailes, cacerolas, licor, máscaras, sonrisas, saltos, sentimientos de unidad. Aunque pululaban las razones, reinaban las emociones. Expresión de democracia participativa en un espacio público en el que se ponían en juego pasiones, sentimientos, alegrías, esperanzas, descontentos, indignaciones.

Mientras el presidente Duque le apuesta a la producción digital activando las industrias culturales de la economía naranja y gestionando las ciudadanías a través de los espacios sociales en red, la calle ha mostrado seguir firme como espacios para la vindicación de los intereses y los valores políticos. Del espacio de flujos que se construye en internet al espacio urbano de las calles, los parques y las plazas hay un click de distancia. Presidente, es momento de conectarse y penetrar las mentes de pueblo: tanto en el ágora digital como en la plaza pública.

Y si bien la política institucional está basada en las razones que motivan las políticas, el llamado ‹‹affect turn›› que lleva ya algunas décadas rondando por los espacios académicos de las socialidades y las humanidades ha develado otra dimensión de la política por mucho tiempo olvidada por la primacía de la razón: la emoción, el afecto, las subjetividades, las sensibilidades de la política. Si es cierto como dicen algunos analistas que no hay un desgobierno como pretenden hacer ver los marchantes y que el tinglado radica en que las estrategias de comunicación política de la administración Duque no han tenido éxito en comunicar efectivamente los logros del gobierno, valdría la pena decirle al presidente Duque que a la par de la concertación racional de la política valdría la pena emprender una estrategia para la activación emocional en el marco de la organización social en red tanto digital como urbana.

Si los proyectos políticos de transformación radical de la mal llamada izquierda han mostrado ser tan exitosos en algunos centros urbanos del país, es porque entre otras cosas han sabido poner en marcha muchas de las recetas del marxismo cultural. Al presidente Duque y a su gobierno le convendría utilizar este tipo de intervenciones político culturales si lo que quiera es penetrar la mente del pueblo más eficazmente, porque las razones son más potentes si primero se alcanzan las emociones.

Esta es la primera entrega de una serie de escritos para el presidente. Hasta aquí solo quisiera decir que las estrategias digitales de activación emocional necesitan estar acompañadas de otro tipo de iniciativas de política cultural. Obras de teatro que vinculen la importancia de la justicia sin impunidad, canciones populares que expresen la necesidad de la unidad nacional, series de televisión que hablen de la importancia del trabajo, obras de arte que alcances las sensibilidades juveniles, grafitis que manifiesten la importancia de la legalidad, curadurías y exposiciones que expresen la necesidad de armonizar la explotación racional de los recursos naturales con el cuidado del medio ambiente y hasta protestas contra creativas contra las falacias que promueven manifestaciones.

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