La dictadura de Fernando Londoño

La dictadura de Fernando Londoño.

Por: David Santos.

Las recientes declaraciones de Fernando Londoño están para prender alarmas. No sé si simplemente quiere hacer oposición con entonadas pueriles o de verdad no ha caído en la cuenta de lo que significa para una país que un primer mandatario  se aparte de su cargo –así sea temporalmente- y someter a la dirección de la república  a un estado de interinidad en el que el rumbo de las instituciones estatales queden en situación de orfandad por la falta de dirección que implica que el proyecto gubernamental quede suspendido y sin quien lo oriente. Con conciencia de  las calidades intelectuales del dr. Londoño no creo que se trate de la segunda opción y más bien todo parece indicar que quiere prender al gobierno por no prestarse a sus juegos de poder extremo y no seguir su santa voluntad.

Las consecuencias de una acción como la que pide Londoño parecen no ser calculadas a la luz de algunas de sus declaraciones en las que mal interpreta y acusa de mala fe la gestión del gobierno que lidera  Duque cuando dice “elegimos  presidente pero no tenemos gobierno”. Sus palabras dan para muchas suspicacias. Hábilmente utiliza la para él “derrota majestuosa”, “imponente”, “gigantesca” y “catastrófica”  que sufrió el partido en las pasadas elecciones de alcaldes y gobernadores como argumento para cargársela al presidente Duque que ha mostrado talante de un hombre de estado, respetuoso de las demandas que enarbola la protesta social, pero más importante aún poseedor de un espíritu sensible de concertación racional, el diálogo y la conversación.

Londoño asevera que el revés electoral que sufrió el Centro Democrático obedece a que los colombianos están descontentos e insatisfechos. Sus sentencias me hacen recordar algunas de las máximas que las recientes protestas sociales han expresado a grito de plaza pública cuando acusan a una colectividad  de fascista y conflictiva. Es seguro que debido a este tipo de personalidades al interior del partido de gobierno es que se generan unos estereotipos equivocados de la actual administración nacional, yendo incluso en detrimento de las manifestaciones de espíritu democrático del propio presidente Duque que con valentía le ha puesto el pecho a las protestas y ha encarado las demandas sociales abriendo espacios de diálogo.

Habría que decirle a Londoño que ese que él califica como “mozalbete inteligentón” se comporta como un estadista probo y no como un dictador que quiera imponer a fuerza de una elección la dominación opresiva del estado por cuenta de que dialogando no se gobierna. Creo que firmemente que Londoño relaciona desacertada y desasociadamente diálogo y gobernanza, pretende pescar en río revuelto y sacar al escrutinio todas las acusaciones de los impasses que ha atravesado el gobierno para gobernar porque cuenta de que a los congresistas no se les da mermelada. El presidente está dialogando mientras gobierna y está gobernando dialogando.

Todo parece indicar que Londoño tiene alma de dictador disfrazada de demócrata y estaría dispuesto a ampararse en el mandato que le otorgaron al presidente Duque para oprimir y gobernar en el extremo para unos pocos y no en el centro para todos tal como lo hace Duque. Dios nos ampare de esta clase de convencidos republicanos que no escuchan, no dialogan y no ven en la salida concertada la solución a los problemas de todos y cada uno.

 

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