El verde de la CAR en claroscuro.

Por: Benedicto Truman.

Los cundinamarqueses han podido respirar cada vez más tranquilos con herramientas de gestión medioambiental como PESCAR, desarrollada en la vigencia 2016-2019. Y lo han hecho porque la calidad del aire es permanente estudiada a partir de un complejo dispositivo en el que el aire es frecuentemente evaluado a partir del control de emisiones geolocalizadas y en el que el seguimiento de la trayectoria, retrotrayectoria y dispersión de contaminantes viene a servir para la detección y alerta de contingentes concentraciones tóxicas en el aire.

 

A la sombra de las aguas negras están los habitantes de Chía. La planta de tratamiento de aguas residuales del municipio (PTAR II) ha sido el objeto de retrasos su ejecución y ha presentado sobrecostos millonarios que han venido a pesar políticamente sobre el director saliendo de la CAR Cundinamarca, Néstor Franco. El proyecto que busca solucionar las demandas en materia de aguas residuales del 70% del territorio ha presentado un calendario de construcción enrarecido que ha iniciado su construcción tres años después de lo previsto y que ha incrementado su costo en 30 millones de pesos más.

 

Pero no todo son nubarrones en el medioambiente de Cundinamarca. Con la estructuración del sistema complejo de monitoreo del medio ambiente PESCAR, pueden los habitantes del departamento guardar las esperanzas de un futuro ambientalmente sostenible. El objetivo de la estrategia de esta iniciativa es estructurar la información de forma ‹‹holística››  es: “realizar predicciones, generar alertas, visualizar y realizar seguimiento y control a minería ilegal, realizar predicciones de parámetros como climatología e inundaciones y ver información en tiempo real”, dice Alejandro Munevar, en un ponencia presentada en el V Congreso Ciudades Inteligentes.

 

La integración de innovaciones tecnológicas, organizativas y sociales con vistas a integrar en un todo los datos arrojados por el sistema que comanda la a Plataforma de Evaluación, Seguimiento y control ambiental de la región (PESCAR) se encamina a recuperar el medioambiente y los recursos naturales renovables, capturando los datos de las zonas donde hay lugar situaciones irregulares, eventos extraordinarios, variaciones climatológicas, siempre motivado a reducir el daño ambiental causado tanto por causas externas como por factores humanos. La tecnología ha venido a ayudar la naturaleza y a procurar el control del  medio ambiente para el vivir humano.

 

Se trata de un arsenal de un dispositivo tecnológico para la captura audio visual de datos que están controlados inalámbricamente con los centros de comando y operación humana. Los media poderosos softwares que hacen de la plataforma una “herramienta abierta, integrable, modular y escalable”, y unifica 3 variables componenciales: datos, sistemas analíticos y  un módulo de administración humana. Potentes cámaras de registro de diferentes especificaciones, efectivos sistemas de registro y análisis de información capaces de hacer mediciones y comparaciones de datos en tiempo real con los contenidos históricos y un centro de control desde donde se alerta las contingencias y se presta especial atención a perjuicios medioambientales del tipo que opera la minería ilegal.

Pero no es el único proyecto que dentro de la CAR da muestras de preocupación por el hábitat regional. El laboratorio ambiental de la Dirección de Investigación, Desarrollo e Innovación implementa una serie de sistemas de medición que permite a los cundinamarqueses respirar, escuchar, beber, movilizarse, pisar y vivir con tranquilidad. Para la tranquilidad del consumo del líquido vital, está análisis de las matrices hídricas para detectar la presencia de pesticidas, metales pesados, agentes biológicos, minerales, residuos sólidos y la composición físico-quimica del agua, utiliza  topógrafos rivereños de altísima tecnología y pequeñísimos botes no tripulados utilizados para la medición de los caudales de los cuerpos de agua dulce.

Para respirar mejor el laboratorio ha implementado el análisis de aire, una iniciativa que mide las concentraciones de material particulado de dióxido de nitrógeno y  dióxido de azufre en fuentes fijas y móviles. Los monitoreos de olores que permiten a las autoridades ambientales la detección de sustancias químicas como ácido sulfhídrico, amoniaco y azufre residual que están presentes en el aire.

La flora, la fauna, el aire, el agua, los suelos están vigilados permanentemente por la CAR. Las invenciones que articulan procesos tecnológicos, organizativos y sociales junto con los lineamientos para el análisis permanente del hábitat,  son las caras positivas de una corporación que ha sufrido el descrédito de unos proyectos malogrados. Cundinamarca cuente con un sistema de gestión medioambiental pensado en el hábitat de sus habitantes. Esos son los claros ojos dentro de las aguas negras.

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