Luis Enrique Dussán: ¿El Poncio Pilato del Huila?

Persiste en la conciencia del pueblo cristiano la muy famosa escena evangélica en la que Poncio Pilato, prefecto de la Provincia romana de Judea, ordena el suplicio, la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret, el Cristo de la teología cristiana. Todo parece apuntar a que Luis Enrique Dussán es el Poncio Pilato huilense que pretende lavarse las manos de sus responsabilidades a propósito de los proyectos hidroenergéticos del departamento como el Quimbo, su paso por el Banco Agrario y sus nexos con la guerrilla de la FARC. Aun así saca pecho y con ponchera bajo mano, propone su candidatura como con vistas a dirigir los destinos de los huilenses, como quien no tiene nada en su haber que ver con el fracaso de la represa más representativa de la región.

Dussán, otrora presidente del Banco Agrario bajo la administración Santos, entregó a la corporación financiera del agro en una situación lamentable. Francisco José Mejía, cabeza actual de la institución que asiste a miles de agricultores entre los que se encuentras los caficultores, piscicultores y fruticultores de Huila, los anteriores manejos caían en clientelismo, existía una contratación copiosa de personal en Bogotá que dificultaba llegar hasta el pequeño agricultor y había lugar a defraudaciones. Una situación decadente: “la cartera de créditos caía en un 3.6%, los gastos administrativos se elevaban a un 7%, el índice de cartera vencida era del 7.9%”. Y todo bajo la gestión de quién hoy postula su nombre a los huilenses para ser su gobernante. El departamento y Colombia espera que abiertamente responda y de la cara por la mala hora de una institución que asiste a cientos de miles campesinos. No se vaya a lavar las manos con el agua estancada del Quimbo.

Siguiendo con las declaraciones de Mejía a la Nación, en su gestión detectaron graves irregularidades que se evidenciaron en un saldo de cartera vencido elevadísimo, signo de un componente grande de fraude. La respuesta fue llevar 17 denuncias por defraudación a la Fiscalía. Para desgracia de los huilenses, cinco de ellas competen al departamento del Huila, relacionadas con los municipios de la Plata, Nataga y la Argentina. El mismo presidente del Banco apuntó: “el modus operandi era que montaban fábricas de crédito paralelas. Hacían solicitudes de crédito con documentación falsa y de manera masiva, estaban defraudando al Banco Agrario”. Las triquiñuelas suman unos 12.500 millones de pesos. Todo bajo la administración Dussán. Habrá que esconderle el jabón y el agua del Quimbo para no salga impoluto ante los huilenses este próximo 27 de octubre.

El departamento no puede perder de vista al Pilato huilense, recordar a quien ha sido la ficha política de su castigo. La Corte Suprema de Justicia lo investiga por sus nexos con la desmovilizada guerrilla de las Farc. Las declaraciones de Fernando Bahamón, jefe de seguridad de la columna móvil Teófilo Forero, relacionan como componentes políticos de la estructura a Dussán, al gobernador Carlos Julio Gonzales y a Rodrigo Villalba, ex mandatario de los huilenses.

Un Pilato que ahora quiere lavarse las manos, literalmente con las aguas turbias de la represa del Quimbo. Los huilenses tienen que hacer conciencia de las declaraciones parlamentarias de Dussán en defensa del proyecto hidroeléctrico y las bondades que traería para Huila. El exrepresentante a la Cámara dijo que Proyectos como el del Quimbo serían un ‹‹excelente potencial›› para el departamento. No faltó el despacho de elogios para la central hidroeléctrica de Betania.

Las manos de Dussan están muy embarradas con la tierra del malogrado proyecto por todo el desastre causado y las consecuencias nefastas para en bien del departamento. Si al Pilato romano le alcanzó para lavarse las manos con Dios, al Pilato Huilense no le puede alcanzar toda una represa para lavarse las manos del Quimbo, pues todo apunta a que en vez tener disposición para impedirlo, promovió su desarrollo. No puede esconder el agua ensuciada en una vasija porque siendo presidente de la Comisión Quinta de la Cámara, que se encarga en el legislativo de los asuntos mineros, le faltaron intenciones para promover debates serios, más allá de unas fútiles objeciones en la exigencia de la corrección de fallas en la obra, siempre defendió al Quimbo como un gran negocio del que el Huila debía ser socio, que arrojaría excelentes utilidades, que se constituiría en un todo un honor. Lástima que para los huilenses el probado fracaso de la obra sea una cruz tan pesada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *