Andrés Fabián Hurtado: ¿rápido y peculoso?

Por: Benedicto Truman

Suele escucharse a muchos políticos y aspirantes a cargos de elección popular hacer carrera de pulcritud y manos limpias, aunque algunos las tendrán untadas de aceite para motores. El candidato a la alcaldía de Ibagué por el barretismo le saca fuerza a los caballos de su motor político y pide pista de hombre impoluto cuando argumenta que ninguna de las acusaciones en su contra lo sindican de detrimento al patrimonio público, que los recursos públicos de Ibagué –jugando a ser poéticos- nunca han tenido los frenos rotos. Lo cierto es que Hurtado lo señalan de peculado por uso y obstrucción, alteración y destrucción de materiales probatorios.

Los hechos que lo comprometen se refieren a hace más de cinco años, la noche y madrugada del 3 y 4 de abril de 2014. Para la época, el aeropuerto Nacional Perales de Ibagué se engalanó para recibir a velocistas que utilizaron las pistas del terminal aéreo para que corriesen automóviles que a falta de vuelo les faltó para picar la pista. Para entonces el otrora secretario de Infraestructura del municipio era el director del aeropuerto y todo parece indicar que prestó sus instalaciones para que tomase lugar el evento de velocidad, que a palabras del hoy candidato simplemente era el escenario para la celebración del Festival del Aire.

Y es que muy a pesar de las declaraciones de su abogado ante el juzgado sexto de garantías, es lícito de interpretarse que sus decisiones pusieron en riesgo la seguridad del terminal aéreo toda vez que de ella hicieron uso personas y carros que no estaban capacitados para su cuidado, cuando la pista solo está pensada para que por ella transiten aviones. Es más, en el Sistema de atención de emergencias, la pista está a disposición para ser utilizada y debe estar disponible sin importar la hora, por más que se aleguen las difíciles condiciones técnicas para el tránsito nocturno que presenta el territorio ibaguereño. Con decisiones irresponsables, las luces e instrumentos utilizados para la operación del tránsito aéreo, ubicados a lo largo de la pista, estuvieron en riesgo de ser averiados.

El abogado de Hurtado, Wilson Vallejo, ha construido un entramado de argumentos legales que le vienen al dedillo para la defensa de su cliente a propósito de la medida de aseguramiento que fue apelada a la sazón de junio de 2017. Argumentos que no alcanzan a convencer a la opinión pública. Por más que la administración de un terminal aéreo tenga la potestad de permitir el ingreso de personas o hacer uso de las diferentes pistas, lo cierto es que se pusieron en peligro los instrumentos técnicos y por ellos la seguridad de quienes utilizasen la pista; la interpretación le alcanza para intentar demostrar la ausencia del peculado, no para convencer a los ibaguereños.

Al respecto de los señalamientos que lo acusan de ocultamiento, alteración y destrucción de elementos materiales probatorios, nuestro abogado defiende diciendo que nada había que ocultar puesto que lo que se realizaba era el tercer festival aéreo que se había venido desarrollando en otras ciudades. El juez sexto de garantías consideró que la potestad de Hurtado no fue bien utilizada pues éste debió haber hecho solicitud previa o llenar un formato en el que se sustentase la actividad a desarrollar.

En segunda sesión el juez le dictó medida de aseguramiento con detención domiciliaria que fue objetada por Vallejo mediante un recurso de apelación en la que se solicitó que le sea otorgada la libertad. La apelación tuvo éxito aunque lo que nos debe quedar claro fueron los argumentos del juez para la decisión objetada: pudo haber constreñimiento con los testigos ya que las pruebas demostrarían que funcionarios fueron contactados por el funcionario público para mentir sobre el hecho ocurrido. Y es que en su calidad de funcionario público podría haber obstruido fácilmente la función del ente acusador.

Lo más triste es que no sea el candidato del barretismo sino un humilde guarda de seguridad, Felipe Cadena Ortiz, el que termine más fuertemente procesado y vinculado como la cabeza del escándalo, acusándole de peculado por uso en calidad de cómplice y alteración y obstrucción de elemento material probatorio en calidad de autor. El barretismo y sus alfiles siempre parecieran contar con la suerte de Dominic Toreto, que siempre gana las carreras.

Tal es su suerte, que en la carrera para ser juzgado penalmente, en varias oportunidades le han puesto freno de mano a las audiencias: solicitudes de aplazamientos y traslados de jueces competentes hacen parte del historial del proceso. A pesar de haber sido absuelto por la Procuraduría, tristemente el proceso penal tiene pintas de rémora. A mediados de 2017 fue suspendida una audiencia por solicitud del abogado Vallejo para analizar elementos probatorios. La audiencia programada para el 23 de noviembre de 2018 se canceló porque el proceso había sido enviado al Tribunal Superior de Ibagué el 19 del mismo mes por causa de unas amenazas que recibidas por el despacho del juez segundo penal del circuito a los 14 días del mes en mención. En mayo del 2019 fue de nuevo aplazada una audiencia, y todo parece indicar que Hurtado y su defensa se hacen con su cometido.

Medidas de aseguramiento, aplazamientos de audiencias, amenazas a jueces, juzgamientos a humildes guardas de seguridad, hacen parte de los pormenores de la carrera de Hurtado y el barretismo. Si en el pique por Ibagué el barretismo se hace con la suya, la ciudad musical podría estrellarse con los sonidos de unos frenazos que bien enviarían a Hurtado tras las rejas, dejando a Ibagué sumida en el desgobierno de una posible interinidad si es que los jueces le cortan al candidato la gasolina de su coche.

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