El tapen-tapen Villalba-Dussan

En esta época de elecciones, las mentiras y los engaños pueden ser considerada por algunos como la mejor estrategia para hacer campaña, incluso, si se trata de enlodar a como dé lugar la imagen de los candidatos que llevan avanzada en la carrera. Tal es el caso de Luis Enrique Dussán, candidato por la gobernación del Huila y apadrinado político del exgobernador Rodrigo Villalba, que ha pretendido ensuciar la campaña del que es su más fuerte contrincante en la contienda, Carlos Ramiro Chavarro, con mentiras y falacias que se caen por su propio peso. Y en el ojo del huracán, su única argucia y as bajo la manga es una falacia que tiene nombre propio y se llama El Quimbo.

A todas luces, el gobierno de Rodrigo Villalba, la Cámara de Comercio del departamento del Huila y su colectividad se aliaron para desempolvar este proyecto a través de la Unidad Planeación Mineroenergética (UPME) en el año 2005 en el plan de gobierno “Huila Unido”, y en su agenda de productividad “Huila 2020” para generar mayor productividad y competitividad a través de este oprobioso proyecto que algunos muchos otros culpables quieren hoy enrostrárselo a Chavarro. Además, ese mismo año, Villalba propuso que debían trabajarse en pequeñas micro centrales eléctricas para desarrollar productivamente al Huila. ¿Qué ganan estos sujetos al ensañarse con Chavarro, cuando era apenas uno de los 8 senadores del departamento que componían el congreso? Es claro que el propósito es utilizar campaña sucia ante la creciente popularidad del candidato.

Es deber de los huilenses no dejarse embaucar por cuentos peregrinos como los de Villalba y Dussán, hechos a partir del señalamiento oportunista y mentiroso contra Chavarro, con el único fin de quitarle votos para hacerse a la gobernación. Mientras estos dos compadres se empeñan en el desprestigio, Chavarro por su parte muy orondo, no presta atención a las palabras necias de sus oponentes, y sigue adelante. Los huilenses sabemos bien que esa no es la manera de hacer política, y menos, si se trata de ocupar el cargo público más alto de un departamento que tiene bastante potencial, en su tierra y en su gente para ser un referente en la región, y por qué no, a nivel nacional. Todas las responsabilidades del gobernador Villalba, tanto políticas como contractuales que refieren al Quimbo, hoy busca endilgarlas a como dé lugar al que, a todas luces, se proyecta como el ganador.

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