Los hombres que aman a las mujeres, aman su casa, aman su ciudad.

Por: Jesús María García.

Sea lícito poner en presente y en positivo el título de uno de los volúmenes de la trilogía mundialmente famosa de Steig Larsson: los hombres que no amaban a las mujeres. En una sociedad animalesca que hace gala de valores machistas, la fuerza está del lado de la virilidad. De suerte, extrapolando las referencias que Papa Francisco hace de la Virgen María, podríamos decir que las mujeres son las que saben convertir una cueva de animales en casa de Dios. Podríamos metaforizar a los varones como animales y a ellas como las portadoras de la ternura del hogar, de la familia y de la sociedad. De allí que se vuelva un asunto de suma importancia amar a las mujeres y que necesite valorarse a los hombres que aman a las mujeres –y no me estoy refiriendo a la preferencia sexual-. Amar a las mujeres, es amar al “estar en” familia.

Mientras asistimos al espectáculo horripilante que diariamente se proyecta desde los medios de comunicación con numerosos casos de maltrato femenino, el incremento de los feminicidios, violaciones a niñas indefensas, hago un llamado a resaltar el valor de los hombres que aman a las mujeres y a subrayar la importancia de los líderes –más aún si son varones- que promueven el otorgarle a las mujeres el lugar de primacía que siempre han debido tener.

Resulta tóxico, fastidioso y repugnante actuaciones como las del candidato a la alcaldía de Bogotá Hollman Morris, que según su esposa, violenta su dignidad y la expone condiciones de mal-estar al reducirle la mesada de manutención para ella y sus hijas. Y aunque el problema parece estar ahora en los estrados judiciales y la marea escandalosa parece haber mermado, siempre queda la sensación de que aquello es una treta electorera para calmar las aguas de una situación de violencia que no es reciente y que no se reduce al maltrato físico, sino emocional y financiero.

En el otro extremo resulta importantísimo exponer otro tipo de líderes sociales y políticos que se la juegan por las mujeres y saben empezar, como es debido, por su propia casa. De nada serviría una imagen pública espuria de hombre de hogar si en el ámbito de lo privado abundan abusos y maltratos. Todo esto me hizo pensar en las palabras del actual candidato a la gobernación del Huila Carlos Ramiro Chavarro, en el más reciente debate patrocinado por Corhuila y apoyado por el portal web la Silla Vacía. Al ser interrogado por la ausencia de mujeres en la puja por la gobernación,  puso primero palabras en su boca para referir que su hermana le maneja las redes sociales y que su mujer le maneja la vida. Luego de lamentarse por la nula participación femenina en la contienda electoral, destacó aspectos del componente femenil de su propuesta: la creación de la Secretaría de la Mujer y la Familia, una mayor inclusión en el gobierno y la vida productiva, la opción por una mayor composición femenina del gabinete de gobierno comprometiéndose a hacer efectiva la ley de cuotas.

Las mujeres y su presencia en todas las esferas de la vida resultan indispensables no sólo para la reproducción y el placer como podría pensar el más vetusto pensamiento machista, como para transformar sociedad, convertir una cueva de animales en casa, llenar de bienestar a las familias y contribuir al mayor bien humano. Por eso esta oda a los hombres que aman a las mujeres y que prefieren jugársela por ellas, darles el lugar que se merecen. Por la familia, la ciudad y el país: Viva las mujeres y los hombres que aman a las mujeres.

PD: Hacer como Jesús que amaba a las mujeres. Fue una, la primera en verlo resucitado, fue una quien estuvo con él en la cruz, por una intercedió interfiriendo en los preceptos de la ley judía, dignificándola.

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