Entrenamiento de los soldados colombianos son solo una dosis de realidad

Prepararse para la guerra no es estudiar solo sobre Derechos Humanos, disparar un fusil y hacer ejercicio. En la guerra, y más en una tan sangrienta como la que ha vivido Colombia durante medio siglo, un soldado se somete a jornadas interminables de caminata, a enfermedades tropicales como la malaria o el tifo, a temperaturas extremas e incluso, a buscar qué comer en la selva para no morir de hambre, en muchos casos animales sin cocinar, pues prender una fogata en la mitad de la manigua con el enemigo cerca, puede significar la muerte. Así mismo la crueldad de las guerrillas y bandas criminales en Colombia los obliga a estar preparados física y mentalmente para ser secuestrados y permanecer en cautiverio durante años y para recibir las peores torturas imaginables.

Es por todo esto que la preparación para un soldado profesional en Colombia no es color de rosa, tiene que ser tan dura como sea posible puesto que se debe simular también al máximo las condiciones a las que muy posiblemente se enfrentará en la selva si cae en manos de criminales.

La indignación que en los últimos días se ha levantado en el país por la publicación de unos videos que muestran la dureza de esos entrenamientos, han puesto contra la pared a las fuerzas armadas de Colombia, pues la opinión pública, claramente desconociendo lo que representa enfrentar a organizaciones terroristas como las que acá delinquen, se han dedicado a criticar dichos entrenamientos que por demás está decir, solo buscan preparar a nuestros soldados para la guerra más dura del mundo.

Innumerables documentales en Estados Unidos, además de libros y películas de cine, han retratado de igual forma el complejo entrenamiento que allí reciben los soldados que van a ir a la guerra. Saben que van es a eso, a la guerra, y no a jugar con barbies.

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