Pólvora, autoridad y familia

Pasan los años y las temporadas decembrinas, se insiste con las campañas de consciencia sobre las consecuencias y los daños permanentes que puede generar, pero las cifras de quemados con pólvora siguen apareciendo.

Tras la Noche de las Velitas, los centros de salud volvieron a recibir a decenas de personas, incluidos menores de edad, que sufrieron quemaduras leves por el uso de la pólvora.

Incluso, un hombre fue detenido el viernes dentro del sistema Transmilenio de Bogotá, donde trasladaba 3 kilos de pólvora. ¿Cómo llegó ahí? ¿Y por qué la multa es de apenas 330 mil pesos? En el centro se incautó 300 kilos más que estaban destinados a la celebración decembrina.

En las últimas 48 horas, 4 niños han resultado heridos en Sucre, otros 2 en Santander, mientras que en Valencia, uno de esos artefactos estalló en la mano de un adolescente y le quemó la cara. En el mismo departamento de Córdoba, un menor de 10 años también sufrió las consecuencias de manipular la pólvora.

¿Será que las autoridades no son lo suficientemente estrictas como para controlar el transporte y venta ilegal de artificios peligrosos? ¿O será que los padres han caído en la tentación de ignorar los consejos y se dejan llevar por el esplendor de los juegos pirotécnicos?

Sin duda, es necesario revisar en qué se está fallando, pues a pesar de las campañas de prevención por parte del Estado para evitar su uso, la ciudadanía parece ignorarlas y seguir adelante con la cultura de la pólvora.

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