No al culto del capo Pablo Escobar

Han pasado 25 años desde que murió uno de los peores criminales de Colombia –por no decir el peor– y todavía parece estar vivo el obscuro legado del jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, cuyo paso por la vida terrenal hay que recordar siempre, como una advertencia para no permitir que un hombre vuelva a tener tal poder y atribuciones sobre los colombianos.

Fueron más 5 mil asesinatos por encargo en Colombia y miles de toneladas de droga introducidas en Estados Unidos durante su tiempo como rey de todo un país, amenazando y saliéndose con la suya, a tal punto de mandar asesinar a un candidato a la presidencia, a periodistas y otros tantos que le estorbaban en el camino hacia sus objetivos.

Hoy hay otros que también asesinaron, traficaron y secuestraron y quieren llegar al Gobierno con ese récord en su hoja de vida. Que no se nos olvide que las Farc vienen de un camino muy parecido, que dejó una gigante mancha de sangre por un ideal que busca controlar, y pretenden mostrarse como demócratas que buscan el voto popular.

Por eso la ciudadanía debe mantenerse alerta y sí, recordar al capo Escobar, pero como retrospectiva para evaluar a quién le da la confianza, a quién sigue y a quién le abre la puerta. No al legado de Pablo Escobar.

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