Los que dijo Duque

Entre las especulaciones post elecciones se escucha de todo. La principal es la gabinetología que ya se ha vuelto hasta necesaria para agitar el cotarro político. Las dos principales tendencias que tendrá que afrontar desde un comienzo el presidente electo Iván Duque son por un lado, la de su extrema lealtad, en ocasiones pintada con cierta saña casi como una especie de abyección, con su principal mentor el expresidente Alvaro Uribe Vélez. Y por contra la idea de que se le va a voltear a Uribe como lo hizo sin ningún pudor el presidente Juan Manuel Santos. Tanto que en este tema ya apareció un portal que se llama el traicionómetro, que pretende evaluar qué tanta traición ha cometido Duque.

La verdad monda y lironda es que la mayoría de lo que se dice es producto de la especulación. Ni Duque es abyecto ni es traidor. El presidente electo, consulta, somete nombres a pruebas ácidas, deja que rueden los sonajeros y retroalimenta sus percepciones con personas que normalmente se enfrentan. Sabe que existen diversas líneas filosóficas entre quienes lo apoyaron y escucha razones de cada una de ellas. Se toma su tiempo, a veces vuelve y consulta con la misma persona para encontrar nuevos elementos y finalmente decide, a sabiendas de que no todos van a quedar felices. Conoce además la condición humana y sabe que cada quien se reclama el triunfo como propio pero como se siente ajeno a la guerra de vanidades hace caso omiso a este fenómeno.

Por ejemplo ante la disyuntiva en la que los más radicales querían a ex procurador, Alejandro Ordóñez, como representante de la línea dura, en el Ministerio del interior, Duque se paró en la raya y contundentemente dijo “ necesito una persona que sume, no que reste”, lo que para muchos fue un desafío al sector de ultraderecha que encarna el exministro Fernando Londoño, de las entrañas del expresidente Uribe. Como carta mediadora propusieron a Viviane Morales pero Duque terminó por escoger a Nancy Patricia Gutierrez por su manejo en el Congreso, su condición de víctima de la polarización y porque además de uribista es cercana a Germán Vargas Lleras y eso garantiza gobernabilidad.

La independencia de Duque siempre será cuestionada hasta que los hechos de gobierno sean de bulto. Por ahora su juventud, aún es las filas de quienes hicieron su campaña es vista como un déficit, pero el presidente ya ha comenzado mostrar que llegó para mandar. Tanto que el propio Traicionómetro asegura que al menos por ahora., de los diez nombramientos de altos cargos anunciados por Iván Duque, cuatro son cercanos al expresidente Uribe, y seis no lo son. Pero como para curarse en salud dice el saldo es favorable a la obediencia a Uribe porque los nominados pro-uribistas lo son en puestos de mayor relevancia. Aquí siempre será palo porque bogas y palo porque no bogas pero lo cierto es que es claro que ni Uribe quiere mandar ni Duque ser mandado.

El hecho es que a pesar de muchos se empeñen en mostrar a Duque como un títere, el presidente electo a mostrado que tiene cabeza, que tiene pulso, que tiene tacto, que tiene criterio propio y que su lealtad no implica renunciar al verbo gobernar. Es consciente de que no es monedita de oro para gustarle a todos en todo momento pero confía en que los hechos hablarán más que las elucubraciones. No nombrar como querían los uribistas triple A a José Félix Lafaurie Ministro de Agricultura y escoger a Andrés Valencia Pinzón del sector de los avicultores ha sido una especie de grito de independencia para algunos pero en realidad responde a estrategias bien pensadas para con los gremios, como sucedió con la designación de Guillermo Botero de Fenalco, a pesar de que muchos vean en este nombramiento una especie de venia al expresidente Uribe.

Una de las controversias fuertes fue la expectativa de nombrar a Nubia Stella Martínez, directora del Centro Democrático y cercana a Óscar Iván Zuluaga, como ministra de Comercio. Duque escuchó y pensó incluso en la propuesta de Marta Lucía Ramírez de nombrar a una persona con suficientes méritos y trayectoria para este cargo como Angela María Orozco, pero finalmente escogió contra viento y marea a José Manuel Restrepo, rector del Rosario. Uribistas triple A como de Sergio Araújo, excandidato al Senado reflejó la puja con un trino “¿Cómo hace una persona que ha criticado implacablemente a Alvaro Uribe y ha pordebajeado peyorativamente a Iván Duque para luego aceptar designación en un ministerio por obra de un tercero influyente? Hay gente que no tiene escrúpulos ni vergüenza”.

Por Andy Moreno

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