¿Y ahora que va a pasar con el Partido Verde?

Hace tres semanas una real fuerza alternativa diferente, con un discurso basado en la educación, en la conciliación, en el dialogo, en la paz y en contra de la corrupción, los radicalismos y las maquinarias tradicionales, sacó más de cuatro millones y medio de votos en la primera vuelta presidencial. Esa gran masa de gente claramente quiere un cambio, y ese cambio se encuentra muy distante de lo que buscan las élites corruptas de derecha y sus maquinarias clientelistas que han gobernado durante dos siglos a Colombia, y también de las propuestas populistas e incumplibles y del discurso conflictivo y lleno de resentimiento del líder natural de la “Colombia Humana”.

Es comprensible que un sector de esa gran masa verde haya decidido votar por Gustavo Petro en esta segunda vuelta; con De La Calle y Fajardo por fuera, el líder de izquierda representaba una garantía para el acuerdo de paz con las Farc y la única opción para evitar que Uribe, a través de Iván Duque, volviera a tener tanto poder en este país.
Por su parte, otro sector de la Coalición Colombia decidió apoyar en segunda vuelta al candidato de la derecha, Iván Duque. El miedo a las posturas radicales de Gustavo Petro y a su discurso agresivo y estigmatizador, hizo que miles de personas que creen en el centro votaran en su contra.

De igual forma otros tantos, ante la desazón de no poderse identificar en lo más mínimo con ninguno de los dos sectores en contienda, decidieron votar en blanco o se abstuvieron de hacerlo.  Lo realmente claro aquí, es que toda esa gente que tuvo que migrar de la Coalición Colombia a uno de los extremos, no se identifica ni con el uno ni con el otro en lo absoluto, que el discurso que defienden es muy diferente al de ambos, y que siguen considerando al centro como la mejor opción para construir un país mejor.

La responsabilidad que tienen hoy los líderes del Partido Verde con la gente que votó tanto en las elecciones parlamentarias como en la primera vuelta presidencial por sus propuestas es gigante y debe iniciar por tratar de conservar lo que obtuvieron a nombre propio. El trabajo del Partido Verde de acá en adelante debe ir encaminado a despolarizar el país, a alejarse una vez más de los extremos y a reconciliar a los colombianos.

Es claro que para algunos líderes del Partido conservar una alianza cercana con la “Colombia Humana” de Petro de cara a las elecciones regionales del próximo año, es una gran tentación, y más teniendo en cuenta las altas votaciones que este sacó en ciudades capitales como Bogotá, Cali y Barranquilla. La Alianza Verde se ha mostrado como una opción alejada de las prácticas politiqueras de los partidos tradicionales en Colombia, y es esa una de las grandes razones por las que millones de personas han creído no solo en sus ideas sino en sus métodos. Las ganas de poder y de ganar a como dé lugar el próximo año en las regiones, no puede llevar a sus líderes a traicionar sus principios y los estatutos del Partido.

El Partido Verde es una opción de centro alejada de radicalismos, populismos y odios, es un movimiento social propositivo y con unas ideas claras que debe seguir defendiendo sin cálculos electoreros y burocráticos si se quiere conservar como una fuerza con vocación de poder y de transformación a largo plazo.
Líderes de la Coalición Colombia como Sergio Fajardo y Jorge Robledo, y congresistas electos del Partido Verde como Iván Marulanda, Juan Luís Castro, Juanita Goebertus, Jorge Londoño y Sandra Ortíz decidieron no moverse del centro para la segunda vuelta, anunciaron su voto en blanco y se mantuvieron firmes en los ideales del Partido de la misma forma que seguramente lo seguirán haciendo.

Dependerá entonces de Claudia López, Angélica Lozano, Antanas Mockus y Antonio Navarro Wolf entre otros líderes de la colectividad que si se adhirieron a la campaña de Gustavo Petro, decidir si se alejan de esas ideas, la mayoría tan ajenas a las originales de la Alianza Verde, o si van a quedarse con la izquierda más radical haciendo cálculos a futuro, sin importar lo que pase con el colectivo que tanto esfuerzo les ha costado construir.

Por Andy Montero

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