Que consulta tan chimba

Antes de irse el presidente Juan Manuel Santos en un clara concesión a quien le ayudó a su reelección la senadora verde Claudia López, decidió firmar el decreto que convoca una ‘consulta anticorrupción’.

La tal consulta es un pago de favores que consiste en que el 26 de agosto por lo menos 12 millones de votantes deberán pronunciarse contra la corrupción. El tema es que como la llamó el columnista Maurico Vargas de El tiempo este gasto inoficioso de 300.000 millones de pesos es un engañabobos.

No sólo porque no existe nadie que quiera votar a favor de la corrupción. Ni siquiera los corruptos. Sino porque detrás de esta flamante campaña hay toda una estrategia electoral de la ex congresista Claudia López que aspira a ser alcalde de Bogotá.

La consulta está llena de preguntas populistas como la de reducir de 40 a 25 salarios mínimos el sueldo de los congresistas y altos funcionarios del Estado. Como si ganar mucho fuera lo corrupto. Puede que sea inequitativo pero esa no es la corrupción ni así se ataca. Eso es como el cuento de vender el sofá porque la mujer le es infiel en ese mueble.

Las demás preguntas son sonoras y efectistas pero son normas que ya existen en el estatuto anticorrupción como la de que no existan sitios de reclusión con privilegios o rebajas de penas para políticos corruptos, o como la de suspenderles los contratos y que no puedan volver a contratar con el estado. Otras hacen relación a la forma de contratación que ya están contempladas en las entidades de transparencia como número plural de proponentes y participación ciudadana o rendición de cuentas.

Otra pregunta efectista es si se debe obligar a los congresistas a presentar la declaración de rentas y bienes e ingresos, cuando esto ya es obligación de la función pública.

Otro aspecto que vende con altoparlante la famosa consulta es la de limitar a tres periodos el ejercicio de congresista, como si por más tiempo se volvieran corruptos.

Que 12 millones de votantes se manifiesten contra la corrupción no debe ser mucha gracia y sí mucho gasto para el erario público porque si no se alcanza ese umbral, el mensaje político será una aprobación a los corruptos? Como pregunta el columnista Vargas “Gastarse semejante cantidad en meros fuegos artificiales es una insensatez que raya en lo criminal”.

Por: Fernando Alvarez

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