Nariño predica sus derechos frente a USA

Con voz entrecortada el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, anunció el 13 de abril en el Palacio de Corondelet, el asesinato de tres ecuatorianos que habían sido secuestrados por las disidencias de las Farc, al mando de Alias Guacho, su compatriota.

El 17 de abril, aún con el luto ocasionado por este nefasto episodio el mismo personaje Alias Guacho, privó de la libertad a dos más de sus coterráneos en un acto que deja ver la crueldad de su accionar delictivo y el desafío frontal a las instituciones de ese país.

Ante estos hechos, el tradicionalmente ignorado territorio nariñense ubicado al sur de Colombia, que se hermana en biotipo, cultura e idiosincrasia con Ecuador, empezó a sonar a nivel nacional pero no precisamente como la cuna de grandes tríos musicales o el lugar de donde se producen variadas artesanías en paja toquilla y barniz de Pasto (Técnica única en Colombia y comparada con la laca China) , sino como el lugar en donde su rica geografía descrita por el bardo venteño hijo ilustre de La Unión Nariño, Aurelio Arturo, como poseedora del verde de todos los colores, se convierte en el escondite de maleantes que buscan en sus agrestes selvas fronterizas sembrar el terror, expandir el narcotráfico e imponer el secuestro y la muerte.

El eco de esta triste realidad en donde se unta de violencia a todo un pueblo, dicho en palabras más castizas se mete en el mismo saco a la laboriosa gente nariñense con los maleantes que delinquen en la zona de frontera, cruzaron el océano Atlántico y llegaron hasta la embajada de Estados Unidos en Colombia, la cual emitió una alerta de seguridad a través del departamento de Estado en la que recomienda a sus ciudadanos no viajar al departamento de Nariño.

En una corta nota le pide a sus ciudadanos no viajar al departamento de Nariño sin previa autorización. Por otro lado señala que deben usar escoltas militares, y artefactos que permitan su localización en todo momento.
Como gobernador y vocero de la la gente de Nariño por elección popular, Camilo Romero, calificó esta medida como una agresión la medida de los delegados norteamericanos, afirma que si bien existe hoy una situación compleja en municipios como Tumaco no se puede estigmatizar a todo un departamento por una problemática que se deriva del fracaso de la lucha antinarcóticos en el mundo.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pasto, Fidel Diaz Teran, consideró que estas restricciones generan un panorama complejo, más si se tiene en cuenta que en el caso de Nariño la mayor parte de la cooperación para la erradicación de cultivos ilícitos y la promoción de proyectos asociativos es extranjera. ¨La advertencia internacional nos pone como un departamento riesgoso no apto para visitar, los extranjeros van a pensar que estamos en plena guerra y eso dificulta la seguridad de los inversionistas para su capital¨ agregó el dirigente gremial.

Con este tipo de misivas Estados Unidos deja por el suelo el nombre de un departamento y de una parte de Colombia que hace ingentes esfuerzos en una incansable batalla por recobrar su rumbo y enfrentar ese sesgo con que catalogan hoy al departamento. Una descalificación injusta con los que viven en las fronteras, lejos de las grandes decisiones capitalinas y de los centros de poder que hoy parece inoperante y hace parte de un gobierno al que le quedó grande el reconocimiento de un nobel por un acuerdo de paz que no se refleja en las regiones.

“Desde el mar hasta el Galeras y desde el norte hasta el confín” como reza su himno siguen vivos los los arrullos de su bandera y alborozos de su clarín. A la espera de que la decisión, a la que no se le alegan sus razones ni se niega su justa causa, sea reconsiderada, por el bien del desarrollo de los 64 municipios que conforman esta división geográfica en un rincón de la patria.

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